Tienes batería para hacer kilómetros, te acercas al coche y no responde. No abre, no se encienden las pantallas o no puedes ponerlo en marcha. ¿Cómo puede pasar eso si la batería principal todavía tiene carga?
Después del verano me senté con Jordi para hablar de un componente al que solemos prestar poca atención: la batería auxiliar. En la charla comentamos el caso de un conocido que había sufrido varias incidencias con ella. Y de ahí salió una conversación que merece la pena tener antes de encontrarte con el coche inmovilizado.
Puedes ver la conversación completa aquí:
Para qué sirve la batería auxiliar
En un eléctrico hay que distinguir la batería de tracción, que almacena la energía para mover el coche, del sistema de baja tensión que alimenta buena parte de su electrónica.
Muchos modelos utilizan una batería auxiliar de 12 V. Según el vehículo y su generación, puede haber otras tensiones y distintas tecnologías, como plomo o litio. Por eso, cuando hablamos de «la batería de 12 V», conviene comprobar qué lleva realmente nuestro coche.
Esta batería permite alimentar sistemas como las unidades de control y el cierre, y participa en la puesta en marcha del sistema de alta tensión. No tiene que accionar un motor de arranque de gasolina o diésel, pero cumple una función esencial para que el vehículo pueda funcionar.
Por qué la batería grande no siempre puede sacarte del apuro
La batería de tracción no está conectada permanentemente a todos los sistemas del coche. Su conexión se gestiona mediante dispositivos de seguridad, entre ellos los contactores, cuyo funcionamiento depende de la electrónica de control.
Si la batería auxiliar no puede alimentar esa electrónica, el coche puede ser incapaz de activar el sistema de alta tensión. Ahí está la aparente contradicción: queda energía en la batería principal, pero el vehículo no puede utilizarla para ponerse en marcha.
En un eléctrico, un convertidor DC-DC reduce la tensión de la batería de tracción para alimentar la red de baja tensión y recargar la batería auxiliar. Cuándo se activa y cómo gestiona esa recarga depende del modelo. No podemos dar por hecho que todos los coches la carguen de la misma manera al abrirlos, al aparcarlos o al enchufarlos.
Qué puede provocar una descarga
En el vídeo hablamos de luces, puertas abiertas, llaves próximas al vehículo y sistemas que podrían quedarse activos. Son posibles pistas para investigar, pero no bastan para diagnosticar una avería.
Una descarga puede estar relacionada con una batería deteriorada, un consumo anómalo mientras el coche está aparcado, accesorios instalados o un problema en la gestión de la recarga. Dejar el coche abierto tampoco tiene el mismo efecto en todos los modelos: cada uno gestiona de forma distinta el reposo de sus sistemas.
En mi caso ya conté cómo fue el proceso de reparación del fallo ICCU en el Kia EV3. Es una experiencia concreta de marzo de 2025; no implica que todas las descargas de la batería auxiliar tengan esa causa.
Lo mismo ocurre con las cámaras de vigilancia o la climatización. Que una parte de su electrónica funcione a baja tensión no significa que todo su consumo proceda exclusivamente de la batería auxiliar; la energía también puede llegar desde la batería de tracción a través del convertidor.
Si el problema se repite, toca revisar la causa. En nuestra conversación mencionamos un caso con cinco incidencias: recuperarlo una vez puede resolver el momento, pero no explica por qué vuelve a pasar.
Qué hacer si el coche no responde
Lo primero es consultar el procedimiento del fabricante para tu modelo y año. Conviene conocerlo antes de necesitarlo, especialmente si la apertura habitual depende del móvil, una tarjeta o una llave electrónica.
Si no puedes entrar, busca en el manual el procedimiento de acceso de emergencia. Algunos vehículos tienen una llave mecánica; otros utilizan soluciones diferentes. Los puntos para permitir una apertura de emergencia no siempre son los mismos que se emplean para asistir a la batería auxiliar.
Si el fabricante permite utilizar una fuente externa de baja tensión, hay que respetar la tensión, los puntos de conexión y la secuencia indicados. Si desconoces el procedimiento o aparecen avisos de avería, llama a la asistencia.
Los cables naranjas identifican habitualmente componentes de alta tensión. No forman parte de una intervención sobre la batería auxiliar y no deben manipularse para intentar recuperar el coche.
¿Merece la pena llevar un arrancador portátil?
Es una de las ideas que comentamos con Jordi. Una fuente externa compatible puede ayudar a recuperar la alimentación de baja tensión y permitir que el vehículo active sus sistemas, siempre que el fabricante contemple ese procedimiento.
La elección debe hacerse según las especificaciones del coche. No todos los dispositivos de 12 V sirven para todos los eléctricos, especialmente si el vehículo utiliza una arquitectura de baja tensión diferente.
También importa dónde lo guardas: si queda dentro de un maletero que no puedes abrir sin alimentación, tendrás que conocer primero cómo acceder a él.
Y hay otro detalle: utilizar un eléctrico como vehículo donante para arrancar un gasolina o un diésel puede estar prohibido por su fabricante. Que tenga una batería auxiliar no implica que esté preparado para entregar la corriente que necesita otro coche.
Voltios, amperios, kW y kWh: qué significa cada cosa
En la charla también salió la confusión con las unidades. A mí al principio me costaba, y es fácil mezclar conceptos cuando hablamos de baterías y cargadores.
| Unidad | Qué expresa | Ejemplo |
|---|---|---|
| V, voltios | Tensión eléctrica | Una batería auxiliar de 12 V |
| A, amperios | Intensidad de corriente | Una carga configurada a 10 A |
| Ah, amperios hora | Capacidad de carga eléctrica | Una batería auxiliar de 40 Ah |
| kW, kilovatios | Potencia | Cargar a 7,4 kW |
| kWh, kilovatios hora | Energía | Una batería de tracción de 60 kWh |
Los Ah no indican por sí solos la potencia ni la corriente máxima que puede entregar una batería. Para comparar energía también hay que tener en cuenta la tensión: 12 V por 40 Ah equivalen aproximadamente a 480 Wh nominales, aunque la energía utilizable depende de las condiciones y la tecnología.
Con la carga, un ejemplo sencillo: mantener una potencia de 7 kW durante una hora supone transferir 7 kWh antes de considerar las pérdidas. En la práctica, la potencia puede variar a lo largo de la sesión.
En corriente continua, la potencia se calcula multiplicando tensión por intensidad. En una carga doméstica monofásica a 230 V, 10 A equivalen aproximadamente a 2,3 kW bajo condiciones habituales. No existe una conversión fija entre amperios y kilovatios que sirva para cualquier instalación.
¿Un coche de 800 V es siempre mejor que uno de 400 V?
También tocamos este tema en el vídeo. Una arquitectura de mayor tensión permite entregar la misma potencia con menos corriente, lo que puede reducir pérdidas y facilitar potencias de carga elevadas.
Pero la cifra de voltaje no decide por sí sola cuánto corre, cuánto consume o cuánto tarda en cargar un coche. También influyen la batería, la temperatura, la curva de carga y el cargador disponible. Para comparar dos modelos, hay que mirar su comportamiento completo.
Lo que conviene conocer antes de que falle
Con los eléctricos nos fijamos mucho en la autonomía, el consumo y la carga rápida. Esta conversación con Jordi me recordó que también merece la pena conocer la batería auxiliar y el procedimiento de emergencia de nuestro coche.
Comprueba qué batería lleva, cómo se accede al vehículo si no responde y qué indica el manual sobre la asistencia externa. Si aparecen avisos o se repiten las descargas, pide una revisión de la batería y del sistema que la alimenta.
